Consideramos (Tejada, 1998) que todo proceso de innovación, en cuanto que es un proceso de definición, construcción y participación social, de capacitación y potenciación de instituciones educativas y sujetos, no puede entenderse, ni desarrollarse al margen de su contexto específico. De esta forma el Centro educativo se convierte en la unidad básica de cambio (Goodlad, 1983; González, 1988; Escudero, 1989, 1990); es el espacio organizativo prioritario donde se desarrolla el proceso de innovación, convirtiéndose, a la vez, en el protagonista directo del mismo. Esta afirmación se justifica por cuanto la innovación es llevada a cabo por individuos (agentes de la innovación) pero desde la institución y en función de los objetivos de la misma.
También podría argumentarse (Tejada, 1998) el contexto organizativo como elemento clave, no único, en el proceso de innovación en la medida en que el esfuerzo del profesor es extensible a otros agentes, en el hecho de que el trabajo en grupo facilita la tarea de innovar, en cuanto que igualmente propicia claves para la autorreflexión, la autoevaluación dentro de una dinámica participativa, y además, porque de cara a la institucionalización, internalización del cambio, los grupos, los órganos, y no los individuos aislados, son los que mejor respuesta pueden dar para atender a las necesidades reales de la institución, orientados a los objetivos de las misma.
Apoyándose en el trabajo de Escudero (1989), el profesor Tejada (1998) sintetiza un conjunto de propósitos del centro como unidad básica de cambio:
- Contribuir a que los centros desarrollen una capacidad institucional que les permita desarrollar procesos de autorevisión, planificación y acción estratégica orientada a la mejora institucional. Esto conlleva un compromiso con la institución crítica y reflexiva, con capacidad de solución de problemas, atenta y entroncada con el contexto social, cultural, económico y político.
- El desarrollo de una cultura colaborativa entre los agentes de innovación, de manera que el diálogo profesional, el compartir experiencias, ideas, valores, aprender juntos, etc. se constituyan en normas de funcionamiento en la institución educativa.
- El aprendizaje de habilidades y técnicas que hagan factible el cultivo de procesos de autorevisión, planificación, desarrollo, evaluación y el trabajo colaborativo desde el punto de vista del perfeccionamiento y, desarrollo profesional, como marco de la formación permanente del profesorado.
- Ampliar la profesionalidad de los profesores en el seno de un institución colaborativa que potencia la autodirección sin menoscabo de la capacidad para responder a las necesidades tanto individuales como sociales.
- Institucionalización del cambio como fin último del proceso de innovación, permitiendo con ello la mejora institucional.
- Ligar lo pedagógico con lo organizativo, realidades diferentes pero imbricadas y necesarias ante la necesidad de mejora educativa en general, ligando las necesidades de cambio interno-mejora institucional con las necesidades de cambio externo-mejora social.
El centro educativo es un medio de cambio para nuestro aprendizaje ya que es el lugar mas asiociado que se tiene para emprender los conocimientos que vamos adquiriendo en n uestra trayectoria educativa
ResponderEliminarSi es verdad que el centro educativo es donde se desarrollan las personas en la mayoría de sus vidas y es en donde encuentran más aprendizajes, por ello debemos de centrarnos en crear centros educativos que no solo impartan conocimientos como tal sino que también sean centros de desarrollo de vida, personal, que creen a hombres de bien como diría Sócrates :)
ResponderEliminarel centro educativo es muy importante porque es donde se desarrollan las personas, pero también es importante que sea innovador para cumplir las necesidades de las personas
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